domingo, 15 de septiembre de 2019

Golpéate el corazón, de Amélie Nothomb


Resultado de imagen de Golpéate el corazón</i>, de Amélie NothombA veces uno lee un libro y siente al acabarlo la necesidad imperiosa de comprar un montón de ejemplares para regalarlos por ahí. Exactamente eso me acaba de pasar con la última novela de Nothomb: es un auténtico prodigio, un dechado de lucidez, sensibilidad y penetración psicológica. Y todo ello empaquetado en una prosa sobria y tremendamente eficaz.

El asunto de la fábula, porque es lo que escribe Nothomb, fábulas, es la compleja relación entre madres e hijas. El tema, los celos, unos celos en estado puro sin la contaminación argumental que siempre supone el sexo. Moraleja también tiene, aunque esta es sin duda más sutil.

Qué sabia Nothomb.

domingo, 8 de septiembre de 2019

O segredo de Coimbra, de Étienne Scheréder

Resultado de imagen de o segredo do coimbra schrederUn tipo hereda un grabado que es una anamorfosis. En su busca del origen de tal grabado contacta con la universidad de Coimbra. Viaja hasta allí para escuchar la historia de un joven príncipe ilustrado: enfermo, permanece recluido en sus habitaciones y en la biblioteca de palacio, atendido por un sabio que le enseña la ciencia de la época ayudado por multitud de aparatos y experimentos, entre ellos varias anamorfosis.

Desde una ventana, el Príncipe puede ver la construcción de un puente y se empeña en hablar con los trabajadores que lo están levantando, pero no se lo permiten. Por fin, un día, logra escapar. Lo que descubre es extraordinario.

La sencillez de la historia esconde un mensaje potente: hay que multiplicar las perspectivas para descubrir los engaños y que se haga la luz.

Muy interesante.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek


Resultado de imagen de el buen soldado Å¡vejkŠvejk se declara a sí mismo “idiota oficial”, y sin duda lo es. Pero también disfruta de una memoria prodigiosa que le convierte en una especie de enciclopedia de hechos, de fragmentos de vida. Esto le permite saber que todo ha ocurrido ya a alguna vez y que, por tanto, no merece la pena darle demasiadas vueltas a las cosas.

Švejk “… daba la impresión de una tranquilidad absoluta, propia de los que están convencidos de que no han hecho nada malo”, y lo cierto es que, si organizaba verdaderos desaguisados, era siempre bajo la coartada de una interpretación literal o, a veces, imaginativa, de las órdenes.

Švejk, inmutable, nos mostrará la cara menos heroica de la primera guerra mundial en sus idas y venidas por un ejército absurdo en el que la máxima preocupación de todos, desde jefes a soldados, es qué comerán a continuación y, sobre todo, qué beberán. Se trata de un ejército formado por ineptos, corruptos, borrachos y gente desmotivada y desinformada. Es decir, como cualquier otro grupo humano.

Es una lástima que el autor muriera sin acabar la novela: no porque no se concluya la trama, dado que no hay trama, sino porque me hubiese gustado ver a Švejk en el campo de batalla o, al menos, cerca.

Magnífica.