lunes, 6 de julio de 2015

El artefacto perverso

Veo que han vuelto a editar El artefacto perverso, de Hernández Cava y Federico del Barrio, lo cual es una razón como otra cualquiera para volver a leerlo veinte años después. La historia se desarrolla en la posguerra española. Un maestro represaliado por rojo intenta dibujar tebeos para sobrevivir. Un viejo camarada le busca para que intenta localizar a otro viejo camarada que ha empezado a actuar en plan guerrillero, hoy diríamos terrorista, por su cuenta. La historia policiaca en realidad es lo de menos. Lo importante es el retrato de la supervivencia de unos personajes que lucharon en el bando equivocado y que ahora son limpiabotas, camareros, proyeccionistas de cine o dibujantes de tebeos, y su desesperada y culpable necesidad de vivir.

El estilo es fundamental en este tebeo: al principio parece haber dos: el negro, en blanco y negro estricto, muy Alberto Breccia, magnífico, que narra la realidad, y otro más naif, línea clara, muy Roberto Alcázar, que es el tebeo dibujado dentro del tebeo, la ficción, valiente y luminosa.

Pero a medida que la historia avanza los estilos se confunden, posiblemente porque la realidad y la ficción nunca están tan separadas como nos gusta pensar. De hecho, las caras de algunos personajes, de perro, de felino, de zorro, nos invitan a pensar desde un principio en esta confusión de planos de realidad. El mejor Breccia aparece en los pinceles de del Barrio cuando hay que plasmar la locura….

Quizá parezca que he dicho mucho, pero en realidad no he dicho nada: lee, mira el tebeo, porque es, lo digo sin exageración, indescriptible.

Una obra maestra.

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