domingo, 20 de enero de 2019

Noche y el Profesor: Periferia, ese número

Noche y el Profesor están sentados en el sofá. Sobre la mesa se ve un gran papel blanco surcado por líneas paralelas. Noche deja caer, lentamente y a intervalos regulares, agujas sobre el papel. El Profesor las observa al caer y toma notas.

Dice Noche

    Profesor, ¿qué es el número pi?

    Resulta de dividir la longitud de la circunferencia por el diámetro.

    ¿De qué circunferencia?

    De cualquiera, esa es la gracia.

    ¿De una tapa de alcantarilla?

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jueves, 17 de enero de 2019

Noche y el Profesor: Primeros amores III

El profesor, sentado en el sillón de orejas, toma notas en unos folios que lee con atención y gafas de présbita. Noche, en el centro del salón, juega al diábolo.

    Eh, Profesor, ¿y un amor con final feliz?

    No sé quién dijo que si un amor tiene final, este no puede ser feliz.

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miércoles, 16 de enero de 2019

Noche y el Profesor: Primeros amores II

Noche, que viste una camiseta con un corazón roto, nos mira por la ventana, pensativa. Pasa un rato hasta que dice

    ¿Un amor que se te escapó?

    Laura.

    ¿Qué pasó?

    Por entonces estaba yo pendiente de la chica pecosa.                                                                       
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martes, 15 de enero de 2019

Noche y el Profesor: Primeros amores I

Noche viste una camiseta con un gran corazón rosa atravesado por una flecha. Se apoya en el respaldo del sillón de orejas, donde está el Profesor, leyendo. Le dice desde arriba

    Háblame de tu primer amor.

    Una chica pecosa.

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viernes, 11 de enero de 2019

Noche y el Profesor: El centro

El Profesor lee en el sillón de orejas Así habló Zaratustra. Noche, vestida de negro con leggins y camiseta, hace ejercicios en los que siempre mantiene una perfecta simetría respecto del plano vertical. Recuerda de alguna manera las danzas de Kali.
Dice   

    ¿Dónde está el centro?

    Si hablamos del centro de algo infinito, en todas partes. Ya lo dijo Pascal: el universo es una esfera con el centro en todas partes y la circunferencia en ninguna.

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jueves, 10 de enero de 2019

Ragtime

1902


1908

domingo, 6 de enero de 2019

Noche y el Profesor: Tarde de Reyes

Noche y el Profesor están sentados en el sofá. Estudian con detenimiento cómics, libros, discos y cosas así que se entremezclan en la mesa con trozos de papel de regalo tirados de cualquier manera y paquetes aún sin abrir. También se ven dos copas de vino y una botella abierta. El Profesor dice

    No entiendo esta obsesión por engañar a los niños.

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martes, 1 de enero de 2019

Noche y el profesor: Bombones y champán

Noche está tirada en el sofá, arrebujada en la manta del sofá y oliendo a jabón. El profesor está sentado en su mesa de dibujante y la contempla enmarcada en la viñeta rectangular que la débil luz del día proyecta a través de la ventana y que solo deja en la penumbra sus pies, que sobresalen seductores por debajo de la manta, y el brazo izquierdo, que cuelga hasta el suelo, donde el dorso de la mano se apoya con suave tangencia.

Noche abre de golpe los ojos, se despereza, mira al profesor, le sonríe como si todas las mañanas del mundo hubiesen tomado conciencia en ese mismo instante y dice

    ¿Ese desayuno?

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lunes, 31 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Despedida

El Profesor ha colocado una mesa en el centro del salón y la está montando para dos personas. Noche se ha puesto su traje de diablesa. Dice

    Profesor, me voy.

    Disfruta de la noche.

    ¿De verdad no quieres venir?

    Por nada del mundo te haría esa faena.

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sábado, 29 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Espejos


Noche se está mirando en un espejo de pie que está colocado justo en medio del salón. Mueve un brazo, luego mueve otro, luego hace lo mismo con las piernas. En la pantalla extradiegética aparece una historia de Idyl en la que un pato explica el funcionamiento de los espejos.  

    ¿Por qué el espejo cambia la derecha por la izquierda?

    Porque externamente somos aproximadamente simétricos respecto de un plano vertical que nos parte por la mitad: por eso podemos imaginarnos ocupando el lugar de nuestra imagen. Pero, al hacerlo, damos media vuelta y cambiamos la izquierda por la derecha. Si la simetría fuese horizontal… 

    Ya. Otra cosa que no entiendo: ¿por qué mi copia parece estar al otro lado del espejo? 

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miércoles, 26 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Vámonos

La luz que entra por la ventana nos dice que es de día. El Profesor está en el ordenador, escribiendo. Noche, vestida de invierno, con guantes, bufanda, gorro, plumas, nos mira y dice

    ¡Vámonos!

    ¿Adónde?

    A la calle, a un parque, a un jardín, a buscar un acantilado, una cima, a colonizar una terraza y sentarnos o tumbarnos o lo que podamos y mirar al sol con los ojos cerrados y dejar que su calorcillo invernal nos caliente las mejillas.

    Noche, tengo que trabajar… 

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martes, 25 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Hijos II

El Profesor está en la mesa de dibujo, escribiendo. Noche trabaja en el caballete en una ilustración llena de juguetes: una pelota con gajos de colores, muñecos de madera, un tren eléctrico, una grúa, una cocinita, un parchís, una cometa, un cohete de Tintín…

Dice Noche

    ¿Cuándo tomaste la decisión de no tener hijos?

    Nunca he tomado esa decisión. Más bien es al revés: nunca he decidido tenerlos.

    Entonces, ¿te has visto alguna vez con críos?

    Sí...

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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Hijos I


En medio del salón hay un espejo de pie. Noche se mete bajo la camiseta un almohadón y posa para el espejo como si estuviese embarazada. 

    ¿Nunca has querido tener hijos?

    Nunca se me ha ocurrido.

    Me sorprende, porque son una forma de inmortalidad, y a ti eso te va.

    Sí, pero, inmortalidad ¿de quién?

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lunes, 17 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Patria

El Profesor está sentado en el sillón de orejas: sujeta con sus manos el libro A Little History of the World, de Gombrich, aunque en realidad no lo lee, sino que contempla a Noche, que viste un traje rojo de faralaes y ensaya en medio del salón algunos pasos flamencos. De pronto, se para y dice

    El otro día, en la academia de baile, me preguntaron si era española. Contesté sin pensar que sí, pero después se me quedó la pregunta ahí, dando vueltas en mi cabeza. Soy española, pero, ¿qué significa eso?

    Es un hecho administrativo. Lo pone en el Documento Nacional de Identidad.

    Pero significa algo más.

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domingo, 16 de diciembre de 2018

En busca del tiempo perdido, de Proust

Marcel Proust en busca del tiempo perdido alianza ed..jpgTerminé hace unas semanas de leer En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, pero me ha costado sacar las conclusiones generales acerca la obra por culpa de la perplejidad que me ha producido, aunque lo cierto es que las conclusiones las tengo claras. 

Proust hace pasar a su personaje por las tres edades. El Marcel niño es encantador: sensible, observador, delicado, inteligente. Luego crece y se convierte en un joven idiotizado por el sexo primero y por los celos después. Cuando por fin se hace mayor, toma conciencia de la inutilidad de su vida y busca desesperadamente la salvación en el arte, en la literatura que siempre acarició pero que nunca tuvo la voluntad o la disciplina de abrazar. Se pone a ello, e intenta rescatar el tiempo que se fue, el tiempo que pasó en fiestas absurdas, buscando destilar fragmentos de tiempo puro mediante la identificación de personajes y situaciones que se repiten, buscando arquetipos que congelen el tiempo y le ayuden de alguna manera a escapar de la muerte. Ese es el eje que recorre toda la obra, la simetría entre la relación de Swann y Odette y la suya propia con Albertina.  

No entiendo el tratamiento de la homosexualidad. Entiendo que no pudiese o no se atreviese a reconocer que él era homosexual, pero no puedo comprender que le dedicase cientos de páginas a denigrar sus propias prácticas sexuales, llegando a inventarse todo tipo de barbaridades acerca del pobre Charlus. ¿Te escondes insultando y criminalizando a los que son como tú? No lo entiendo.

Personalmente, la lectura me ha resultado compleja. Con momentos de muchísimo placer, sobre todo en los dos primeros volúmenes, también he vivido el tedio de esas fiestas que parecían dilatarse hasta el infinito en su tontería; el desprecio del personaje por su actitud machista y profundamente egoísta en sus relaciones con las mujeres y, en general, con Albertina; el rechazo ante la misoginia y la homofobia de los relatos de las vidas de Charlus y Saint-Loup; y, finalmente, en el último volumen, la profunda tristeza de ver una mente extraordinaria enfrentada desesperadamente a la muerte.

Más allá del relato histórico y social, En busca del tiempo perdido es el relato de un fracaso vital, de una vida tirada a la basura. Como todas, por otra parte.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Dios I

Noche y el Profesor están en el sofá, arrebujados bajo una manta. Ven en la televisión un documental en el que un guepardo da caza a una gacela Thompson, la muerde en el cuello y la aprieta hasta matarla. Noche dice

    Qué lindo gatito…

    Sí, un encanto.

    ¿Sabes?, no puedo imaginar qué clase de Dios ha podido diseñar un mundo como este.

    Un sádico.

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martes, 11 de diciembre de 2018

Noche y el Profesor: Viajes exóticos

Noche, en el sillón de orejas, está tomando mate con una bombilla labrada algo kitsch. El profesor tiene abierto en el ordenador una vista completa de la tierra en Google Maps y la hace girar con el ratón. Noche dice

    ¿De verdad que nunca has salido de Europa?

    No.

    ¿Y eso por qué?

    Me da pavor visitar un lugar al que quizá no vuelva. 


lunes, 10 de diciembre de 2018

Historia reciente de la verdad, de Roberto Blatt.


Resultado de imagen de <i>Historia reciente de la verdad</i>, de Roberto Blatt.El objetivo del libro es contar cómo se ha pasado del realismo decimonónico a esta sociedad de verdades múltiples y posverdades. La verdad de la que habla es de la verdad construida por los medios de comunicación, en principio una verdad presuntamente objetiva y única (construida a partir de la imprenta, del daguerrotipo, de los periódicos) pero que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en múltiple y optativa. Quizá la idea más interesante es que las nuevas tecnologías y, en concreto, las redes sociales, nos permiten elegir nuestras verdades. Al hacerlo, al elegir aquello que queremos oír, construimos esferas de verdad en las que nos encerramos como individuos o como miembros de tribus.

El autor, para terminar, considera que “sería prudente que los seres humanos restableciéramos unos principios realistas básicos compartidos acerca de la verdad”. 
Casi nada.

sábado, 8 de diciembre de 2018

El aroma del tiempo, de Byung-Chul Han


Resultado de imagen de el aroma del tiempoDos ideas recorren el libro de Han: no es tanto que el tiempo esté acelerado, como que está atomizado, carece de narración y, por tanto de sentido, lo que hace que todos los momentos sean iguales y que el tiempo se desboque en todas direcciones.

Por eso, y es la segunda idea, hay que darle aroma al tiempo, pero esto no se consigue estando ocupado, no se consigue trabajando, porque la ocupación consume tiempo. Se logra con la vida contemplativa, la única que en su demora concede tiempo.

Estoy de acuerdo: en cuanto más absorbente es una actividad, sea trabajo o no, más rápido pasa el tiempo, menos conscientes somos de su transcurso. Por su parte, la alternativa, a saber, no hacer, demorarse en la contemplación, si bien permite recuperar el aroma del tiempo, también exige cierto abandono del yo. Es decir, o consumimos el tiempo, o lo estiramos a costa de ser un poco menos.  

viernes, 7 de diciembre de 2018

El mundo feliz, de Luisgé Martín


EL MUNDO FELIZEl autor lee Un mundo feliz de Huxley y no le parece mal. Si aceptamos como objetivo la felicidad, la pregunta entonces es: ¿a qué se debe renunciar para conseguir un mundo feliz?

Para responder a esta pregunta revisa la influencia de los mitos humanistas de la libertad, la igualdad y la fraternidad con la idea en mente de que solo son interesantes si ayudan al objetivo de ser felices.
Sobre la libertad concluye que es una ilusión necesaria, como decía Borges. De la igualdad, que es imposible por culpa de la fealdad, la enfermedad, el desamor, la mentecatería, la locura… Y de la fraternidad, que es más fácil amar a la humanidad en general que al vecino, como dijo Hobsbawn.

Una pregunta clave es ¿habría escrito Shakespeare sus obras si no existiera la infelicidad? La respuesta es no, pero entonces surge una pregunta aún más interesante: ¿alguien lamentaría la pérdida de dichas obras?

La idea central del libro es que, frente a la idea de Rousseau de que es la sociedad la fuente de los males humanos, está más encaminada la de Hobbes que dice que el mal está en el hombre, y pone como ejemplo la asimetría de juicio que se da cuando juzgamos los mismos actos en los demás y en nosotros mismos.

Hasta aquí no puedo estar más de acuerdo. De hecho, me ha sorprendido la coincidencia en casi todos los argumentos anteriores, pese a no pertenecer al mainsteam.

Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con sus conclusiones, cosa que, por cierto, me ha aliviado. 
Su conclusión es clara: la única solución es modificar naturaleza humana, cosa podremos lograr próximamente gracias a la tecnología. Si no estoy de acuerdo es porque sospecho que antes llegarán los listos, se apropiarán de la tecnología y nos exterminarán. Y no creo que exagere.


Pese a lo dicho, este libro es de esos libros que a mí me hubiese gustado escribir.